Tras la Batalla del Paso de Levenwald (1908), donde la infantería danubriana sufrió miles de bajas ante la artillería móvil velcoriana, el Ministerio de Guerra encomendó un “proyecto de movilidad ofensiva acorazada”. El emperador, tras consultar al Alto Mando, dio luz verde al diseño de un nuevo vehículo que pudiese liderar asaltos entre trincheras.
Fue el general Leftze Molnár, veterano de las guerras fronterizas en Myscrine, quien presentó los primeros bocetos: una mole acorazada con armamento frontal, tracción de oruga doble y torreta pivotante.